Algunas veces, los regalos más grandes de Dios pasan desapercibidos. Ese fue el caso de Nancy Jo Sullivan, una madre que recibió lo inesperado: una hija con síndrome de Down. Llena de amor por su hija, Nancy Jo llegó a comprender que Sarah es "una sorpresa sagrada bajo la apariencia de una niña discapacitada". Desde sus primeros días de vida, y a lo largo de su infancia y adolescencia, Sarah continúa enseñando e inspirando a su madre con su amor incondicional, su entusiasmo por la vida y una perspectiva única acerca de las cosas simples que tan a menudo pasamos por alto o damos por sentadas. Como lo explica la propia Nancy Jo: "Si no hubiese sido por Sarah, jamás habría aprendido a enfrentar mis propias discapacidades, mis miedos más profundos, mis inseguridades ocultas, incluso mi falta de confianza. Nunca habría descubierto que caminar, hablar y cantar son pequeños milagros dignos de alabanza. Dejen que Sarah también les enseñe y los inspire."